Publicaciones y prólogos

EN BUSCA DEL OURENSE PERDURABLE              

 Prólogo: Ramón Otero Pedrayo

LA EXPRESIÓN YA CLÁSICA Y CONSAGRADA contiene una profunda y constante verdad bajo la gentil ironía exterior… Nuestra ciudad en pocos años cambió hasta de color, de luz y no digamos cómo se transformó el fino y cotidianamente renovado tejido de sus rumores… Por ello alcanza más alto y hasta emocionante nivel, la empresa de Conde Corbal. El escritor y el dibujante se encuentran y se completan. Risco de la entraña de la ciudad, Conde Corbal, ourensano, pero del Miño arrabaldés de graves y lentos meandros; emprendiendo cada uno su camino a diferente hora psicológica se encontraron muy pronto. Porque la verdad, la verdad en el grado eminente de la transcendencia, inspira por igual la pluma y el lápiz.

Nunca mueren los acordes felices, muchas veces inconscientes, entre los hombres y las cosas. Pueden ser eclipsados los mirtos del jardín por la petulancia de las acacias. Basta  un reflejo de sol, un batir de la lluvia en las piedras para hacer olvidar la gris tristeza de los cementos. Para hacer más bello y excelente el Ourense perdurable le faltaba el término de comparación. Ahora suena mejor el violín en la sala agrandada, y la luna cansada de las calles modernas busca el reposo, la fantasía, los silencios, de las calles abuelas, de los tejados convertidos, por el invierno en verdes e inesperados islotes. El dibujante no sale cada día a la caza de vejeces. No realiza el inventario de los bienes de una bella difunta… Para él se descubren los admirables acuerdos y concordancias de las gentes y las casas, de las horas y las estaciones, y el paisaje de un callejón, o una plazuela.. Por primera vez los ramos arquitectónicos y decorativos de nuestra ciudad no aparecen como en ilustraciones de otro tiempo, desglosados del conjunto. Viven enlazados a la ciudad y sus diarios afanes por los hilos sutilísimos de la simpatía…Y no solo nos hace Conde Corbal este maravillo beneficio, nos educa el sentido de lo profundo, de lo palpitante bajo las apariencias, del envés encantador de lo actual. Nos lleva a una proyección verdadera de su transcendencia. Pues la luz, el estilo, la tendencia a la forma, y al acorde, no pueden ser oscuridad sino para miradas y juicios demasiado atentos al primer plano. Conde Corbal, nos acendra, como Vicente Risco, en ourensanismo. Calidad espiritual imposible de definir en clima como el nuestro desconfiado a las definiciones. Por lo que el volumen que con palabra incorrecta, agradecido y apasionado, presento puede ser el mejor equivalente a un arte ideal del ourensanismo que probablemente no se escribirá jamás.

RAMÓN OTERO PEDRAYO